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Cuando aprendemos una lengua materna, las primeras destrezas que se desarrollan son la comprensión y la producción oral (llantos, arrullos, balbuceos y primeras palabras). Nos hablan y la comprensión del mensaje de nuestro interlocutor pasa de lo ininteligible a lo comprensible gracias tanto a la madurez y plasticidad cerebral como al contexto y a la asociación de significado de las palabras con los elementos y objetos del entorno. Este aprendizaje tiende a ser inconsciente e implícito, y se desarrolla principalmente por adquisición natural.

A diferencia de este proceso, el aprendizaje de una lengua extranjera (L2) suele ser más consciente y se desarrolla muchas veces en un aula, ya sea en un contexto en inmersión o a distancia. A veces es voluntario y, otras, impuesto de una u otra manera. La edad del estudiante, su motivación personal y las circunstancias de aprendizaje influyen considerablemente en el desarrollo de este proceso. Estas características sirven para valorar el esfuerzo y la determinación que implican y exigen dominar una lengua distinta a la materna.

Podemos conectar ambos procesos mediante el lugar en que se desarrollan. ¿Por qué es tan relevante el aprendizaje en inmersión? Porque la adquisición de competencias comunicativas, especialmente la fluidez y comprensión oral, tienden a ser más rápidas cuando se desarrollan entre hablantes nativos y en situaciones reales de uso. Se puede reproducir este contexto aumentando la exposición a la lengua tanto como sea posible (radio, podcast, canciones, periódicos, etc.), pero convivir e interaccionar con nativos en contextos auténticos marca una diferencia significativa.

El contacto real con el español, con sus diferentes variedades y acentos, el uso de la lengua en la calle, y las conversaciones con la familia de acogida, son algunos de los factores que terminan por definir el léxico rentable dentro del lexicón mental del estudiante: aquellas palabras y frases que con más frecuencia utilizará y a las que necesitará recurrir para desenvolverse en sus contextos comunicativos más habituales. El aprendizaje de la gramática es un componente importante porque aporta la estructura de la lengua, además de recursos para reflexionar sobre la lengua, pero el objetivo y la satisfacción primordial de los estudiantes es comunicarse de manera efectiva, y para ello es necesario comprender el input al que están expuestos, que junto a la producción de mensajes refuerzan con solidez la comprensión.